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Stellantis lanza el proyecto E-Car: el eléctrico urbano barato fabricado en Europa que quiere plantar cara a BYD en 2028

El gigante automovilístico ha confirmado que producirá en la histórica planta italiana de Pomigliano d'Arco una nueva familia de coches urbanos eléctricos y asequibles. La respuesta europea a la ofensiva china toma forma, pero llega con interrogantes importantes sobre precio, atractivo y sobre todo: si llegará a tiempo.

Planta de producción de Stellantis donde se fabricará el E-Car eléctrico urbano asequible en 2028

Stellantis ha elegido la planta de Pomigliano d'Arco (Italia) para fabricar su nueva familia de eléctricos urbanos asequibles a partir de 2028

La semana que termina ha traído uno de los anuncios industriales más relevantes del año en el sector de la automoción europea. Stellantis ha confirmado oficialmente el proyecto E-Car, una nueva familia de coches eléctricos urbanos, pequeños y asequibles, destinados a recuperar un segmento que Europa lleva años perdiendo frente a los fabricantes asiáticos. La producción arrancará en 2028 en la planta de Pomigliano d'Arco, en el sur de Italia, y el objetivo es claro: ofrecer movilidad eléctrica real al alcance de la mayoría.

La noticia ha generado un debate inmediato tanto en los medios especializados como en los círculos financieros e industriales. ¿Es Stellantis la empresa que necesita Europa para frenar el avance chino? ¿O llega demasiado tarde y con demasiado poco? Voy a intentar desgranar lo que se sabe, lo que se intuye y lo que todavía está por definir.

Qué es exactamente el proyecto E-Car

El nombre "E-Car" es, por ahora, la denominación interna con la que Stellantis ha bautizado a esta nueva gama de vehículos eléctricos urbanos. Según ha confirmado la propia compañía, se trata de una familia de modelos, no de un único coche, pensados para el segmento de los utilitarios compactos europeos. Los vehículos no superarán los 4,2 metros de longitud, un tamaño que no es casual: encaja directamente con la nueva categoría de vehículo M1E que está preparando la Comisión Europea para incentivar la electrificación del transporte urbano con ventajas medioambientales adicionales para los fabricantes que la adopten.

El CEO de Stellantis, Antonio Filosa, fue muy directo al presentar el proyecto: el mercado europeo ha perdido la categoría de los coches verdaderamente asequibles, y la E-Car es la respuesta directa de la compañía a esa brecha. Según las informaciones publicadas por medios como Diario Motor y Car Magazine, el precio de salida al mercado se situaría en el entorno de los 15.000 euros, aunque este dato no ha sido confirmado oficialmente de forma precisa por Stellantis.

📋 Lo que Stellantis ha confirmado sobre el E-Car:

  • • Producción en la planta de Pomigliano d'Arco (Italia) a partir de 2028
  • • Longitud inferior a 4,2 metros, segmento de ciudad
  • • Tecnología eléctrica desarrollada con socios seleccionados
  • • Objetivo: ser un vehículo asequible para el mercado europeo
  • • Familia de varios modelos, no un único coche
  • • Alineado con la futura categoría M1E de la normativa europea

La fábrica elegida: Pomigliano d'Arco y su legado

La elección de Pomigliano d'Arco no es aleatoria ni puramente logística. Esta planta, ubicada en la región de Campania, al sur de Italia, es el lugar donde nació y vive el Fiat Panda, uno de los coches más populares de la historia europea. Elegir esta fábrica para el E-Car es, en parte, una declaración simbólica: Stellantis quiere recuperar la tradición del coche popular italiano y proyectarla al futuro eléctrico.

Sin embargo, la noticia ha generado también una reacción de cautela entre las instituciones locales. El propio alcalde de Pomigliano d'Arco ha valorado el anuncio positivamente, pero ha subrayado que "hacen falta garantías", según recoge RAI News. Y no es para menos: la planta lleva tiempo en una situación de incertidumbre, con reducciones de producción que han afectado a los trabajadores de la zona. El anuncio del E-Car es una bocanada de oxígeno, pero la producción no arranca hasta dentro de tres años.

Según Il Sole 24 Ore, la apuesta por Pomigliano refuerza también el compromiso de Stellantis con la producción en suelo europeo, un argumento de peso en el contexto político actual, donde el debate sobre la deslocalización industrial es permanente.

El socio chino en la sombra: Leapmotor

Uno de los aspectos más llamativos del proyecto es que Stellantis ha hablado de "socios seleccionados" para el desarrollo tecnológico sin concretar nombres. Sin embargo, en los círculos financieros e industriales, hay un nombre que se repite constantemente: Leapmotor, el fabricante chino de vehículos eléctricos en el que Stellantis tiene una participación significativa desde 2023.

La relación entre ambas empresas ya ha dado sus primeros frutos comerciales en Europa. Stellantis distribuye los modelos de Leapmotor en el continente a través de su red de concesionarios, una asociación que encaja perfectamente con la lógica del E-Car: aprovechar la plataforma y la tecnología de batería china, que son más baratas y están más desarrolladas, para ensamblar un coche en Europa con costes competitivos y sin los aranceles que afectan a los vehículos importados directamente desde China.

🤝 La alianza Stellantis-Leapmotor: claves

  • • Stellantis adquirió el 21% de Leapmotor en octubre de 2023 por aproximadamente 1.500 millones de euros
  • • Se creó una joint venture (Leapmotor International) para la distribución y fabricación fuera de China
  • • El Leapmotor T03 ya se vende en Europa a través de la red Stellantis
  • • La colaboración incluye acceso a plataformas técnicas y tecnología de batería
  • • Esta base tecnológica sería la candidata más probable para el proyecto E-Car

Si esto se confirma, el E-Car sería esencialmente un modelo con ingeniería asiática ensamblado en Italia, lo que podría generar debate sobre el verdadero origen del producto. Pero también sería la estrategia más inteligente disponible para Stellantis si el objetivo es llegar al mercado con un precio competitivo y en el menor tiempo posible.

El contexto: la UE, las Kei cars y la presión de BYD

El E-Car no surge de la nada. Es el resultado de la confluencia de tres fuerzas que llevan tiempo presionando al sector:

La normativa europea: Bruselas está preparando la categoría M1E, un nuevo segmento de vehículo con menos de 4,2 metros que recibirá beneficios medioambientales adicionales para el fabricante. Esto incentiva directamente el desarrollo de utilitarios urbanos eléctricos pequeños, exactamente el nicho al que apunta el E-Car.

La visión del presidente Elkann: John Elkann, presidente de Stellantis, lleva tiempo defendiendo públicamente la necesidad de crear para Europa algo similar a las Kei cars japonesas: coches pequeños, eficientes, baratos y perfectamente adaptados a la movilidad urbana. Las Kei cars son en Japón una categoría con décadas de historia y millones de unidades vendidas; Elkann cree que Europa necesita su propio equivalente eléctrico.

La presión de BYD: El verdadero catalizador del proyecto es la irrupción de los fabricantes chinos en Europa. El BYD Seagull, que en China se vende desde aproximadamente 10.300 dólares, ha llegado al mercado europeo bajo el nombre BYD Dolphin Surf por menos de 20.000 euros. Es un coche completamente funcional, con buena tecnología y un precio que ningún fabricante europeo puede igualar hoy por hoy con producción local. Ese es el listón que tiene que superar el E-Car.

⚠️ El problema de los aranceles y el precio final

Los vehículos eléctricos importados desde China están sujetos a aranceles adicionales impuestos por la UE desde 2024, que en el caso de BYD se sitúan en torno al 17% sobre el arancel base del 10%. Esto encarece los modelos chinos en Europa, pero BYD y otros fabricantes chinos siguen siendo muy competitivos en precio. Si Stellantis fabrica el E-Car en Italia, evita estos aranceles, lo que es una ventaja estructural importante para competir en precio.

La competencia ya tiene los deberes hechos

Mientras Stellantis anuncia un proyecto para 2028, sus competidores directos en el segmento de los eléctricos urbanos asequibles no están esperando. Renault es el ejemplo más claro: el grupo francés ya tiene en el mercado el Dacia Spring (fabricado en China y con aranceles que han complicado su posicionamiento de precio), pero tiene preparado el Renault Twingo eléctrico, un modelo que apunta directamente al segmento de los 15.000-20.000 euros con producción europea. Además, el grupo trabaja en el Dacia Hipster, otro utilitario compacto eléctrico enfocado en la asequibilidad.

En el segmento premium de lo asequible, el Volkswagen ID.2 apunta a los 25.000 euros, y hay rumores persistentes sobre modelos más baratos de Volkswagen y Škoda que podrían entrar en producción antes que el E-Car. El mercado no va a esperar a Stellantis.

Las tres preguntas que nadie responde aún

El anuncio del E-Car es estratégicamente sólido sobre el papel, pero hay tres interrogantes fundamentales que el proyecto todavía no ha resuelto y que determinarán su éxito o fracaso:

1. ¿Llegará a tiempo?

2028 es un horizonte de tres años desde hoy. En el sector del automóvil eléctrico, tres años es una eternidad. BYD presentó el Seagull en 2023 y ya está disponible en Europa. Renault lanzará el Twingo eléctrico antes de que el E-Car entre en producción. Para cuando llegue al mercado, el coche de Stellantis tendrá que competir contra modelos que llevarán dos o tres años en circulación, con redes de servicio consolidadas y segundas manos disponibles. La pregunta legítima es si para 2028 la batalla por el eléctrico asequible no estará ya decidida.

2. ¿Será realmente asequible?

El precio orientativo de unos 15.000 euros suena bien hoy, pero hay que ponerlo en contexto. Para 2028, el coste de las baterías habrá bajado significativamente respecto a los niveles actuales —las previsiones de la industria apuntan a una reducción de entre el 30% y el 50% en el precio por kWh entre 2024 y 2030—. Eso significa que 15.000 euros en 2028 podría ser un precio razonable, pero no necesariamente disruptivo. Si BYD sigue abaratando sus modelos europeos al mismo ritmo, el diferencial de precio podría seguir favoreciendo al fabricante chino incluso con los aranceles.

3. ¿Conectará con el consumidor europeo?

Esta es quizá la pregunta más difícil de responder. Los consumidores europeos han demostrado históricamente cierta resistencia a los coches muy pequeños cuando tienen alternativas de mayor tamaño a precios similares. El E-Car, con menos de 4,2 metros, será un vehículo funcional y urbano, pero ¿estará dispuesto el comprador europeo medio a elegirlo sobre un crossover eléctrico compacto que quizá no cueste mucho más? El diseño, el equipamiento y la marca (o marcas, ya que el E-Car podría vestirse con varios logos del grupo como Fiat, Citroën u Opel) serán determinantes.

✅ Lo que juega a favor del E-Car

  • Producción en Europa: Sin aranceles de importación y con etiqueta "fabricado en Italia"
  • Red de distribución: Stellantis tiene una de las mayores redes de concesionarios de Europa
  • Tecnología Leapmotor: Acceso a plataformas eléctricas probadas y coste optimizado
  • Normativa M1E: Ventajas regulatorias europeas para este segmento
  • Reducción de costes de batería: En 2028 las baterías serán más baratas que hoy
  • Marcas con tirón popular: Fiat, Citroën y Opel son nombres de confianza para el comprador europeo

¿Una jugada maestra o un movimiento tardío?

La respuesta honesta es que el proyecto E-Car es las dos cosas a la vez. Es una jugada estratégicamente correcta: Stellantis identifica el segmento correcto, elige la fábrica correcta con el legado correcto, aprovecha la alianza con Leapmotor para reducir tiempos y costes, y se alinea con la normativa que prepara Bruselas. Todo encaja sobre el papel.

Pero también es un movimiento tardío en una carrera que ya está muy avanzada. Mientras Stellantis dibuja planes para 2028, BYD sigue vendiendo en Europa, Renault finaliza el desarrollo del Twingo, y el consumidor europeo empieza a familiarizarse con coches eléctricos asequibles que no llevan el logo de ningún fabricante occidental.

La clave del éxito del E-Car no estará solo en el precio o en la tecnología, sino en algo más difícil de calcular: en si Stellantis es capaz de crear un coche que conecte emocionalmente con el comprador, que tenga personalidad propia y que no parezca simplemente una respuesta apresurada a una amenaza china. El Fiat Panda, que se fabrica en la misma planta que acogerá el E-Car, lleva décadas generando ese tipo de vínculo. Eso no se ingenia en un despacho; se construye con años de trabajo y acierto en el diseño.

Estaremos atentos a cómo evoluciona el proyecto en los próximos trimestres, especialmente a la confirmación oficial del socio tecnológico y al desvelamiento de los primeros diseños. Ahí estará la respuesta a si el E-Car tiene lo que necesita para ser algo más que un número en la estrategia industrial de Stellantis.

Fuentes

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Sobre el autor

Apasionado de la movilidad eléctrica con más de 15.000 km de experiencia en viajes por carretera. Comparto lo aprendido para que tu transición a la electrificación sea más sencilla y disfrutes cada kilómetro, sin sorpresas.