Cuando pensamos en coches eléctricos, solemos imaginar Tesla, BYD o los últimos modelos de Volkswagen. Damos por hecho que la movilidad eléctrica es una invención del siglo XXI, una respuesta moderna al cambio climático y a la necesidad de reducir emisiones.
Pero la realidad es muy diferente. Los coches eléctricos fueron los primeros en conquistar las ciudades, mucho antes que los de gasolina. Y no fueron prototipos experimentales ni juguetes para ricos excéntricos: fueron taxis comerciales que operaron durante años, generando beneficios y ofreciendo un servicio que los ciudadanos de Nueva York y Londres adoraban.
Esta es una historia que merece ser contada, no solo por su valor histórico, sino porque nos enseña lecciones valiosas sobre el presente y el futuro de la movilidad eléctrica. Según documenta National Geographic, estos vehículos representaron uno de los primeros éxitos comerciales de la electrificación del transporte.
El problema de las ciudades en 1890
Para entender por qué los taxis eléctricos fueron tan revolucionarios, primero hay que imaginar cómo era una ciudad a finales del siglo XIX. Y créeme, no era precisamente agradable.
Las calles de Nueva York, Londres y otras grandes ciudades estaban literalmente cubiertas de excrementos de caballo. Decenas de miles de caballos tiraban de carruajes, tranvías y carros de mercancías, generando enormes cantidades de residuos cada día. El olor era insoportable, las moscas proliferaban, y cuando llovía las calles se convertían en lodazales pestilentes.
🐴 La crisis del estiércol de 1894:
En Nueva York circulaban más de 100.000 caballos que producían unas 2.500 toneladas de estiércol diarias. Los expertos de la época predijeron que, de seguir así, en 50 años las calles estarían cubiertas por una capa de estiércol de varios metros. Esta "crisis del estiércol" fue uno de los mayores problemas urbanos del momento.
Los primeros coches de gasolina empezaban a aparecer, pero eran ruidosos, sucios, difíciles de arrancar y poco fiables. Había que girar una manivela para encenderlos (con riesgo de romperse un brazo si el motor retrocedía), echaban humo negro, y el ruido de sus motores asustaba a los caballos, causando accidentes.
En este contexto, la electricidad parecía magia. Era limpia, silenciosa, y los motores eléctricos arrancaban con solo pulsar un botón. No es de extrañar que muchos vieran en ella el futuro del transporte urbano.
El Electrobat: nace el primer taxi eléctrico
En 1894, dos ingenieros de Filadelfia llamados Henry Morris y Pedro Salom desarrollaron un vehículo que cambiaría la historia del transporte urbano: el Electrobat.
El nombre combinaba "electricity" (electricidad) y "bat" (murciélago, aunque también evocaba "battery", batería). Era un vehículo peculiar, más parecido a un carruaje cerrado que a un automóvil moderno, propulsado por baterías de plomo-ácido que alimentaban motores eléctricos.
⚡ Especificaciones del Electrobat original:
- Propulsión: Motor eléctrico alimentado por baterías de plomo-ácido
- Velocidad máxima: Aproximadamente 20 km/h (12-15 mph)
- Autonomía: Entre 30 y 50 km con una carga completa
- Capacidad: 2 pasajeros más el conductor
- Peso: Considerable debido a las baterías (más de 1 tonelada)
Morris y Salom no solo querían crear un vehículo: querían revolucionar el transporte urbano. Y para ello, según documenta History.com, fundaron la Electric Vehicle Company y se propusieron crear la primera flota de taxis eléctricos del mundo.
Los taxis eléctricos conquistan Nueva York
En marzo de 1897, la Electric Vehicle Company puso en marcha el primer servicio de taxis eléctricos en las calles de Manhattan. Era un momento histórico: por primera vez, los ciudadanos podían subirse a un vehículo motorizado silencioso y limpio para desplazarse por la ciudad.
El éxito fue inmediato. Los neoyorquinos, hartos del ruido, el olor y la suciedad de los carruajes y los primeros coches de gasolina, abrazaron con entusiasmo esta nueva forma de transporte.
📈 Crecimiento de la flota de Electrobats:
- Marzo 1897: 12 Electrobats en servicio
- 1898: La flota crece a 62 vehículos
- 1899: Más de 100 taxis eléctricos operando en Manhattan
En apenas dos años, la flota se multiplicó casi por diez, demostrando la viabilidad comercial de los vehículos eléctricos.
Según relata National Geographic España, los Electrobats ofrecían ventajas claras frente a cualquier alternativa disponible en la época:
- Silencio absoluto: No producían el estruendo de los motores de combustión ni el ruido de los cascos de los caballos
- Limpieza: No emitían humo ni dejaban residuos en las calles
- Facilidad de uso: Arrancaban con un botón, sin necesidad de girar manivelas peligrosas
- Confort: La ausencia de vibraciones del motor hacía el viaje más suave
- Modernidad: Subirse a un taxi eléctrico era estar en la vanguardia tecnológica
El ingenioso sistema de intercambio de baterías
Uno de los aspectos más fascinantes de los taxis Electrobat es que ya resolvieron hace 130 años un problema que seguimos debatiendo hoy: el tiempo de recarga de las baterías.
Las baterías de plomo-ácido de la época tardaban horas en recargarse por completo. Esto habría sido un problema fatal para un servicio de taxis que necesitaba operar continuamente. Pero Morris y Salom idearon una solución brillante: el intercambio de baterías.
🔋 El primer "battery swap" de la historia:
La Electric Vehicle Company estableció una estación de intercambio de baterías en una antigua pista de patinaje de Broadway. El proceso era ingenioso:
- 1. El taxi entraba en el taller por una rampa
- 2. Una grúa hidráulica extraía el pack de baterías agotado
- 3. Se instalaba un pack completamente cargado
- 4. El taxi salía listo para seguir operando
Tiempo total: apenas unos minutos.
Este sistema de "battery swap" es exactamente el mismo concepto que empresas como NIO están implementando hoy en China con sus estaciones de intercambio automático de baterías. La diferencia es que en 1897 se hacía con grúas manuales y operarios, mientras que hoy robots automatizan el proceso. Pero la idea es idéntica.
La primera multa por exceso de velocidad de la historia
Esta historia tiene una anécdota deliciosa que resume perfectamente las ventajas y los "problemas" de los taxis eléctricos de la época.
En mayo de 1899, un taxista de Electrobat llamado Jacob German se convirtió en el primer conductor arrestado por exceso de velocidad en la historia de Estados Unidos. Su delito: circular a aproximadamente 20 km/h (12 mph) por las calles de Manhattan.
🚔 La ironía de la primera multa:
Jacob German fue detenido precisamente porque los taxis eléctricos eran demasiado silenciosos. La policía no podía oírlos llegar, a diferencia de los ruidosos coches de gasolina o los carruajes con sus caballos. El agente de policía tuvo que perseguirlo en bicicleta para darle el alto.
Es irónico que la misma cualidad que hacía tan atractivos a estos vehículos —su silencio— fuera también la que les causara problemas con la ley.
Esta anécdota nos recuerda debates actuales sobre los vehículos eléctricos y la seguridad de los peatones, que a veces no los oyen aproximarse. Algunos fabricantes modernos incluso añaden sonidos artificiales a baja velocidad para alertar a los viandantes.
Al otro lado del Atlántico: los Bersey de Londres
Mientras los Electrobats conquistaban Manhattan, al otro lado del Atlántico ocurría algo similar. En Londres, la Bersey Electric Cab Company puso en marcha su propia flota de taxis eléctricos prácticamente al mismo tiempo.
Walter Bersey, un ingeniero británico, desarrolló el Bersey Electric Cab, un vehículo similar en concepto al Electrobat pero con diseño propio. Entre 1897 y 1899, hasta 75 de estos taxis eléctricos operaron en las calles de Londres.
🇬🇧 Los Bersey Electric Cabs de Londres:
- Periodo de operación: 1897-1899
- Flota máxima: Aproximadamente 75 vehículos
- Velocidad: Hasta 20 km/h
- Capacidad: 2 pasajeros
- Autonomía: Similar a los Electrobat (30-50 km)
Los londinenses también abrazaron estos taxis silenciosos y limpios, aunque la flota de Bersey tuvo una vida más corta que la neoyorquina, operando apenas dos años antes de disolverse por problemas económicos y técnicos.
Favoritos de la élite urbana
Los taxis eléctricos no eran baratos. Un viaje en Electrobat costaba más que un viaje en carruaje tradicional. Pero eso no impidió su éxito: al contrario, los convirtió en un símbolo de estatus.
La élite urbana de Nueva York y Londres adoraba estos vehículos. Subirse a un taxi eléctrico era demostrar que estabas a la vanguardia de la tecnología, que podías permitirte lo mejor, que eras moderno y sofisticado.
Los periódicos de la época describían los Electrobats con admiración, destacando su elegancia, su limpieza y el confort que ofrecían. En el Manhattan de finales del siglo XIX, donde los caballos generaban montañas de estiércol y los coches de gasolina apestaban a humo, estos vehículos silenciosos parecían venidos del futuro.
Por qué desaparecieron
Si los taxis eléctricos eran tan maravillosos, ¿por qué desaparecieron? Es una pregunta que resuena especialmente hoy, cuando vemos cómo los vehículos eléctricos luchan por ganar cuota de mercado frente a los de combustión.
La respuesta es una combinación de factores que, irónicamente, tienen paralelos con los debates actuales:
1. Mala gestión empresarial
La Electric Vehicle Company acabó siendo más un vehículo de especulación bursátil que una empresa de transporte. Los directivos estaban más interesados en inflar el precio de las acciones que en mejorar el servicio. Fraudes financieros y mala administración debilitaron la compañía.
2. Limitaciones tecnológicas
Las baterías de plomo-ácido eran pesadas, caras y tenían una vida útil limitada. Aunque el sistema de intercambio funcionaba, mantener suficientes baterías cargadas y en buen estado era costoso y complicado.
3. El auge de la gasolina
Henry Ford lanzó el Model T en 1908, un coche de gasolina barato, fiable y con mayor autonomía. La producción en masa redujo drásticamente los precios, haciendo que los coches de combustión fueran accesibles para la clase media. Los eléctricos, más caros y con menor autonomía, no pudieron competir.
4. Desastres y crisis
Un incendio destruyó una parte significativa de la flota de Electrobats. Poco después, el Pánico de 1907 (una crisis financiera que sacudió Estados Unidos) acabó con lo que quedaba de la Electric Vehicle Company.
📉 El ocaso de los taxis eléctricos:
- 1899: Flota en su apogeo con más de 100 vehículos
- 1900-1905: Declive gradual por problemas financieros y técnicos
- 1907: Pánico financiero acelera la caída
- 1908: El Ford Model T marca el triunfo del motor de combustión
- 1910: Los taxis eléctricos prácticamente han desaparecido
Un legado que resuena hoy
La historia de los Electrobats y los Bersey es más que una curiosidad histórica. Es un recordatorio de que la idea de electrificar el transporte tiene más de un siglo de antigüedad, y de que los argumentos a favor de los vehículos eléctricos —silencio, limpieza, eficiencia— son tan válidos hoy como lo eran en 1897.
También nos enseña lecciones valiosas:
- La tecnología no es suficiente: Los Electrobats eran tecnológicamente superiores en muchos aspectos, pero fracasaron por problemas empresariales y económicos
- La infraestructura importa: El sistema de intercambio de baterías era brillante, pero requería una inversión constante en mantenimiento
- El precio lo es todo: Cuando Ford hizo los coches de gasolina asequibles para las masas, los eléctricos no pudieron competir
- Las crisis pueden cambiar el rumbo: Un incendio y una crisis financiera fueron el golpe de gracia
Hoy, más de un siglo después, los vehículos eléctricos están resurgiendo. Esta vez, con baterías de litio más ligeras y potentes, con redes de carga que crecen cada día, con precios que empiezan a ser competitivos, y con el viento a favor de la lucha contra el cambio climático.
Los Electrobats fueron pioneros que llegaron demasiado pronto. Pero su sueño de ciudades silenciosas y limpias está más cerca que nunca de hacerse realidad.
Preguntas frecuentes sobre los primeros taxis eléctricos
FAQ – Historia de los taxis eléctricos
🔹 ¿Cuándo circularon los primeros taxis eléctricos del mundo?
Los primeros taxis eléctricos comerciales comenzaron a operar en marzo de 1897 en Nueva York, utilizando vehículos Electrobat desarrollados por Henry Morris y Pedro Salom. Al mismo tiempo, en Londres operaba la flota de Bersey Electric Cabs. Estos servicios precedieron en décadas a los taxis de gasolina que acabarían dominando las ciudades.
🔹 ¿Qué era el Electrobat?
El Electrobat fue uno de los primeros automóviles eléctricos prácticos, desarrollado en 1894 por los ingenieros Henry Morris y Pedro Salom en Filadelfia. Funcionaba con baterías de plomo-ácido y tenía una carrocería que recordaba más a un vagón que a un coche moderno. Fue utilizado como taxi en Nueva York, donde la flota pasó de 12 unidades en 1897 a más de 100 en 1899.
🔹 ¿Quién recibió la primera multa por exceso de velocidad de la historia?
Jacob German, un taxista de Electrobat en Nueva York, fue el primer conductor arrestado por exceso de velocidad en Estados Unidos en mayo de 1899. Fue detenido por circular a aproximadamente 20 km/h (12 mph) en Manhattan. La ironía es que fue multado precisamente porque los taxis eléctricos eran tan silenciosos que la policía no los oía llegar.
🔹 ¿Por qué desaparecieron los taxis eléctricos del siglo XIX?
Los taxis eléctricos desaparecieron por una combinación de factores: mala gestión empresarial, problemas financieros, un incendio que destruyó parte de la flota, el Pánico financiero de 1907, y especialmente el auge de los coches de gasolina que empezaban a producirse en masa con mayor autonomía y menor coste. Las limitaciones tecnológicas de las baterías de la época también dificultaron su viabilidad a largo plazo.
Conclusión: una historia que se repite
Los primeros taxis eléctricos del mundo fueron un éxito comercial que desapareció demasiado pronto. Llegaron en un momento en que la tecnología no estaba preparada para competir con la producción en masa de los coches de gasolina, y cayeron víctimas de la mala gestión y las crisis económicas.
Pero su legado perdura. Cada vez que un Tesla circula silenciosamente por una calle, cada vez que un conductor de BYD recarga su coche en una estación, cada vez que debatimos sobre infraestructura de carga o intercambio de baterías, estamos continuando una conversación que comenzó hace 130 años en las calles de Nueva York y Londres.
Los ingenieros Morris y Salom, Walter Bersey y todos los pioneros de aquella época probablemente sonreirían al ver cómo su visión de ciudades limpias y silenciosas está, finalmente, haciéndose realidad.