Llevo semanas siguiendo de cerca los movimientos en Bruselas y lo que está ocurriendo es, cuanto menos, histórico. Después de años de mensajes inequívocos sobre el fin del motor de combustión, la Unión Europea ha abierto la puerta a reconsiderar sus propios plazos y condiciones. Y esto tiene implicaciones enormes para todos los que conducimos o pensamos comprar un coche en los próximos años, especialmente para quienes están valorando si dar el salto a la movilidad eléctrica o mantener un vehículo de combustión.
Voy a explicarte con detalle qué está pasando, por qué algunos países han presionado para cambiar el rumbo, qué significa para el futuro del coche eléctrico y, sobre todo, qué deberías tener en cuenta si estás valorando tu próxima compra, especialmente en un momento en que las ayudas y subvenciones pueden ser determinantes.
Qué ha pasado exactamente
Para entender la situación actual, primero hay que recordar lo que se aprobó. En 2023, la Unión Europea dio luz verde definitiva a la normativa que prohibía la venta de coches nuevos con motor de combustión interna a partir del 1 de enero de 2035. La medida formaba parte del paquete "Fit for 55", el ambicioso plan europeo para reducir las emisiones de CO2 un 55% para 2030 respecto a los niveles de 1990.
La normativa establecía que, a partir de 2035, solo se podrían vender vehículos con cero emisiones de CO2 en el tubo de escape. En la práctica, esto significaba coches 100% eléctricos o de hidrógeno. Los híbridos, incluso los enchufables, quedaban fuera.
Sin embargo, la normativa incluía una cláusula de revisión obligatoria en 2026 para evaluar el progreso tecnológico y la viabilidad de los objetivos. Esa revisión se ha adelantado, y las conclusiones preliminares apuntan a cambios significativos.
⚠️ Lo que sabemos hasta ahora:
- • La prohibición de 2035 no se ha cancelado, pero está en revisión activa
- • Se estudia ampliar las excepciones más allá de los e-fuels
- • Algunos países piden retrasar el plazo a 2040
- • La decisión definitiva se tomará en el primer semestre de 2026
- • Los fabricantes ya están ajustando sus estrategias ante la incertidumbre
Cronología: de la prohibición total a la flexibilización
Para entender cómo hemos llegado hasta aquí, merece la pena repasar los hitos principales:
Julio 2021: La Comisión Europea presenta el paquete "Fit for 55" con la propuesta de prohibir la venta de coches de combustión en 2035.
Junio 2022: El Parlamento Europeo aprueba la propuesta con algunos ajustes. Se abre el debate sobre excepciones para pequeños fabricantes (Ferrari, Lamborghini...) y combustibles alternativos.
Marzo 2023: Alemania bloquea la aprobación final en el último momento, exigiendo una excepción para los e-fuels. Tras negociaciones intensas, la Comisión cede y acepta que los vehículos que funcionen exclusivamente con combustibles sintéticos puedan seguir vendiéndose.
Abril 2023: Se aprueba definitivamente la normativa con la excepción de los e-fuels. La industria alemana celebra la "neutralidad tecnológica".
2024: Las elecciones europeas traen un Parlamento con mayor peso de partidos conservadores y de derecha, varios de ellos críticos con la prohibición de 2035. Comienza a articularse una mayoría para revisar la normativa.
2025: La nueva Comisión Europea, liderada por Ursula von der Leyen en su segundo mandato, anuncia la revisión anticipada de la normativa. Varios países formalizan propuestas de modificación.
Los países que han forzado el cambio
El debate sobre la prohibición de 2035 ha dividido a los Estados miembros en dos bloques claramente diferenciados:
Bloque pro-flexibilización
Alemania lidera este grupo. Con una industria automotriz que emplea a más de 800.000 personas directamente y genera el 20% de sus exportaciones, Berlín ha defendido mantener abiertas todas las opciones tecnológicas. El gobierno de coalición, especialmente los liberales del FDP, ha sido el principal impulsor de la excepción para e-fuels y ahora pide ir más allá.
Italia se ha sumado con fuerza a las demandas de flexibilización. El gobierno de Giorgia Meloni argumenta que la prohibición perjudica desproporcionadamente a la industria italiana, especializada en motores de alta gama y componentes para propulsores de combustión. Ferrari y Lamborghini ya tienen excepciones específicas, pero el sector de proveedores teme un impacto masivo.
República Checa, Polonia, Hungría y Bulgaria completan el bloque, preocupados por el impacto en sus industrias de componentes y por la capacidad adquisitiva de sus ciudadanos para acceder a coches eléctricos, significativamente más caros.
Bloque pro-mantenimiento de la prohibición
Francia apoya mantener el calendario, aunque ha pedido más apoyo industrial para la transición. Con Renault y Stellantis apostando fuerte por la electrificación, París ve la prohibición como una oportunidad competitiva.
Países Bajos, Dinamarca, Suecia y Noruega (este último no es miembro de la UE pero sigue sus normativas) defienden fechas incluso más ambiciosas. Los Países Bajos querían adelantar la prohibición a 2030.
España se mantiene en una posición intermedia, apoyando oficialmente el calendario de 2035 pero pidiendo más fondos europeos para la transición industrial.
🗳️ El peso de cada bloque:
- Pro-flexibilización: Alemania, Italia, Rep. Checa, Polonia, Hungría, Bulgaria, Eslovaquia, Rumanía → ~35% de la población UE
- Pro-mantenimiento: Francia, España, Países Bajos, Bélgica, países nórdicos, Portugal, Austria → ~45% de la población UE
- Indecisos: Resto de países → ~20% de la población UE
La decisión requiere mayoría cualificada: 55% de Estados que representen al 65% de la población.
Los e-fuels: la puerta que quedó abierta
Entender qué son los e-fuels es fundamental para comprender este debate. Los e-fuels o combustibles sintéticos son carburantes líquidos fabricados artificialmente combinando hidrógeno (producido mediante electrólisis del agua con electricidad renovable) y CO2 capturado de la atmósfera o de procesos industriales.
El resultado es un combustible químicamente similar a la gasolina o el diésel, que puede usarse en motores de combustión convencionales sin modificaciones. Al quemarse, libera CO2, pero en teoría solo el mismo CO2 que se capturó para fabricarlo, siendo "neutro en carbono".
Ventajas de los e-fuels:
- Permiten seguir usando la infraestructura actual de gasolineras
- Los motores de combustión existentes pueden usarlos sin cambios
- Alta densidad energética, similar a los combustibles fósiles
- Facilitan la transición para vehículos difíciles de electrificar (aviación, transporte marítimo...)
Problemas de los e-fuels:
- Precio prohibitivo: Actualmente cuestan entre 3 y 5 €/litro, y las proyecciones más optimistas hablan de 1,5-2 €/litro para 2035
- Eficiencia energética pésima: Para mover un coche 100 km con e-fuels se necesita 5 veces más electricidad que para mover un eléctrico la misma distancia
- Capacidad de producción mínima: Actualmente se producen cantidades testimoniales; escalar requeriría inversiones colosales
- Siguen emitiendo contaminantes locales: NOx, partículas... aunque no CO2 neto
💡 Mi análisis sobre los e-fuels:
Siendo honesto, veo los e-fuels más como una estrategia de la industria alemana para ganar tiempo que como una solución real para la movilidad masiva. Los números no cuadran: si toda la electricidad renovable de Alemania se dedicara a producir e-fuels, apenas cubriría el 10% del consumo actual de combustible del país. Para el usuario medio, un coche de e-fuels sería significativamente más caro de usar que un eléctrico, especialmente si tenemos en cuenta que la bajada de precios de las baterías está haciendo que los vehículos eléctricos sean cada vez más asequibles. Sin embargo, pueden tener sentido en nichos específicos: coches clásicos, deportivos de alta gama, o como transición para quien no pueda acceder a un eléctrico.
Cómo reaccionan los fabricantes
La industria automotriz está dividida ante estos movimientos. Algunos fabricantes han apostado todo a la electrificación y ven con preocupación cualquier marcha atrás. Otros mantienen una estrategia multi-tecnología y celebran la flexibilización.
Volkswagen ha invertido más de 180.000 millones de euros en su transición eléctrica y ha declarado públicamente que mantiene su objetivo de ser una marca mayoritariamente eléctrica para 2030. Sin embargo, fuentes internas admiten que la flexibilización les da "margen de maniobra" si la demanda de eléctricos no crece al ritmo esperado.
BMW siempre ha defendido la neutralidad tecnológica y ha sido más cauta en su transición. El fabricante bávaro celebra abiertamente la revisión y ha anunciado que mantendrá motores de combustión en su gama "mientras haya demanda y sea legal".
Mercedes-Benz dio un paso atrás en 2024 cuando abandonó su objetivo de ser 100% eléctrica para 2030, admitiendo que el mercado no estaba maduro. La flexibilización europea refuerza su nueva estrategia de mantener híbridos y combustión hasta bien entrada la década de 2030.
Stellantis (Peugeot, Citroën, Fiat, Opel...) mantiene un discurso público pro-electrificación pero en privado pide más tiempo. Carlos Tavares, su CEO, ha sido muy crítico con los plazos europeos, argumentando que la transición forzada destruirá empleo.
Tesla y los fabricantes chinos (BYD, NIO, Xpeng...) ven cualquier flexibilización como una mala noticia: su ventaja competitiva está precisamente en los coches eléctricos, y cualquier retraso en la prohibición beneficia a los fabricantes tradicionales europeos.
La respuesta de los grupos ecologistas
Las organizaciones medioambientales han reaccionado con alarma a los movimientos de revisión. Transport & Environment, el lobby verde más influyente en política de transporte europea, ha calificado la flexibilización de "regalo a la industria del petróleo" y advierte que retrasará la descarbonización del transporte.
Greenpeace ha sido más contundente, acusando a la Comisión de "ceder al lobby de los combustibles fósiles" y advirtiendo que los e-fuels son "una cortina de humo" para prolongar la era del petróleo.
El argumento principal de estos grupos es sólido: cada año de retraso en la transición supone millones de toneladas adicionales de CO2 en la atmósfera. El transporte por carretera representa aproximadamente el 15% de las emisiones totales de CO2 en la UE, y los turismos son responsables de más de la mitad de esas emisiones.
Cómo afecta a los compradores
Llegamos a la pregunta que probablemente más te interesa: ¿qué significa todo esto si estás pensando en comprar coche?
A corto plazo (2025-2027): No cambia prácticamente nada. Los coches de combustión siguen a la venta, los eléctricos tienen cada vez más oferta y mejores precios, y las ayudas del Plan MOVES siguen vigentes. Si compras un coche ahora, sea del tipo que sea, podrás usarlo sin problemas durante toda su vida útil.
A medio plazo (2028-2035): Aquí está la incertidumbre. Si la prohibición se mantiene con pequeñas excepciones, los coches de combustión perderán valor de reventa progresivamente y los combustibles fósiles probablemente subirán de precio (por impuestos ambientales). Si se flexibiliza significativamente, la transición será más gradual pero probablemente más cara para los usuarios de combustión (e-fuels caros).
A largo plazo (2035+): El escenario más probable es que los coches eléctricos dominen el mercado independientemente de lo que decida la UE, simplemente porque la tecnología habrá madurado y los costes habrán bajado. La pregunta es si habrá nichos para combustión con e-fuels o si será algo marginal.
✅ Mi recomendación práctica:
- Si puedes elegir eléctrico hoy: Hazlo. Independientemente de lo que pase con la normativa, los eléctricos tienen menores costes operativos, ventajas fiscales y más futuro asegurado.
- Si necesitas combustión por circunstancias: No te preocupes excesivamente. Tu coche seguirá funcionando y teniendo valor durante años. La transición será gradual.
- Si estás entre los dos: Un híbrido enchufable puede ser un buen compromiso, con la flexibilidad del motor térmico y la eficiencia del eléctrico para uso diario.
Situación específica de España
España se encuentra en una posición peculiar en este debate. Por un lado, el gobierno ha mantenido públicamente su apoyo al calendario de 2035, alineándose con la posición oficial de la Comisión. Por otro, hay preocupación real por el impacto industrial.
La industria automotriz española emplea directamente a unas 170.000 personas y genera casi el 10% del PIB industrial. Gran parte de las fábricas españolas (Ford en Valencia, Stellantis en Vigo y Zaragoza, Renault en Valladolid...) están especializadas en modelos de combustión e híbridos. La transición a eléctricos puros requiere inversiones millonarias que no siempre están garantizadas.
El caso de la gigafactoría de Sagunto (Valencia), donde PowerCo (Volkswagen) está construyendo una planta de baterías, es un ejemplo de cómo España intenta posicionarse en la nueva cadena de valor eléctrica. Pero proyectos similares han sufrido retrasos en otros países, y la flexibilización de la normativa podría reducir la urgencia de estas inversiones.
En cuanto a las zonas de bajas emisiones y restricciones urbanas, España seguirá su propio calendario independientemente de lo que decida la UE para 2035. Madrid, Barcelona y otras grandes ciudades ya tienen restricciones que afectan a los vehículos más contaminantes, y estas irán a más con la Ley de Cambio Climático española.
Qué pasará a partir de ahora
El calendario de los próximos meses es crucial:
Primer trimestre 2026: La Comisión Europea presentará su informe de revisión con propuestas concretas de modificación (o no) de la normativa.
Segundo trimestre 2026: Debate en el Parlamento Europeo y el Consejo. Las posiciones de los grupos políticos serán determinantes.
Segundo semestre 2026: Votación definitiva. Se necesita mayoría cualificada para cualquier cambio.
Los escenarios posibles son:
- Mantenimiento con ajustes menores: Se clarifica el marco de los e-fuels pero se mantiene 2035 como fecha límite. Es el escenario que prefieren Francia y los países nórdicos.
- Flexibilización moderada: Se amplían las excepciones (más tecnologías neutras en carbono, umbrales más altos para pequeños fabricantes) pero se mantiene 2035. Escenario intermedio.
- Retraso del plazo: Se pospone la prohibición a 2038 o 2040. Es lo que piden Alemania e Italia, pero requeriría un cambio político significativo en la Comisión.
- Cambio de enfoque: Se abandona la prohibición de tecnología y se adopta un sistema de emisiones totales de ciclo de vida, permitiendo cualquier tecnología que cumpla. Técnicamente elegante pero políticamente complejo.
Mi apuesta personal es que veremos una flexibilización moderada: se mantendrá 2035 pero con más excepciones y un marco más claro para los e-fuels y posiblemente otras alternativas. El mensaje político de mantener la fecha es importante, pero la presión industrial conseguirá válvulas de escape.
Preguntas frecuentes
FAQ – Prohibición 2035
🔹 ¿Se ha cancelado la prohibición de coches de combustión en 2035?
No se ha cancelado, pero está en proceso de revisión. La prohibición original de vender coches nuevos de combustión a partir de 2035 sigue legalmente vigente, pero la Comisión Europea ha iniciado la revisión anticipada prevista en la normativa. Se han abierto excepciones para los e-fuels y se debate ampliar el plazo o incluir más tecnologías neutras en carbono. La decisión definitiva se tomará en 2026, pero es probable que haya flexibilizaciones significativas.
🔹 ¿Qué países están pidiendo cambiar la prohibición de 2035?
Alemania lidera el bloque de países que piden flexibilizar la normativa, con el apoyo de Italia, República Checa, Polonia, Bulgaria, Hungría, Eslovaquia y Rumanía. Alemania consiguió en 2023 una excepción para los e-fuels y desde entonces presiona para ampliar las alternativas tecnológicas. Por el contrario, Francia, España, Países Bajos, Bélgica, Portugal, Austria y los países nórdicos apoyan mantener la prohibición estricta para garantizar la transición al vehículo eléctrico y cumplir los objetivos climáticos.
🔹 ¿Qué son los e-fuels y por qué son importantes en este debate?
Los e-fuels o combustibles sintéticos son carburantes fabricados combinando hidrógeno verde (producido con electricidad renovable mediante electrólisis) y CO2 capturado de la atmósfera. Al quemarse liberan solo el CO2 previamente capturado, siendo teóricamente neutros en carbono. Son importantes porque permitirían que los motores de combustión tradicionales sigan funcionando sin contribuir al cambio climático. Sin embargo, tienen problemas serios: son muy caros (3-5€/litro actualmente), su producción requiere 5 veces más electricidad que usar coches eléctricos, y la capacidad de fabricación es mínima. Se ven más como una solución para nichos que para el transporte masivo.
🔹 ¿Cómo afecta esta revisión a quien quiera comprar coche ahora?
A corto plazo, no cambia nada significativo. Los coches de combustión actuales seguirán pudiendo circular sin problemas durante toda su vida útil. La incertidumbre está en el valor de reventa a largo plazo y en el coste de los combustibles. Si la prohibición se mantiene estricta, los combustibles fósiles serán progresivamente más caros y habrá más restricciones urbanas. Si se flexibiliza con e-fuels, los motores térmicos tendrán futuro pero con combustible caro. Mi recomendación: si puedes elegir eléctrico, hazlo porque tiene más garantías de futuro y menores costes operativos; si necesitas combustión hoy, no te preocupes porque la transición será gradual.
Conclusión: el futuro sigue siendo eléctrico, pero el camino cambia
Tras analizar toda la información disponible, mi conclusión es clara: el futuro de la movilidad sigue siendo eléctrico, independientemente de lo que decida Bruselas sobre 2035. La tecnología de baterías avanza imparable, los costes bajan cada año, y los fabricantes han invertido cientos de miles de millones en electrificación que no van a desperdiciar.
Lo que está cambiando es la velocidad y la rigidez de la transición. La prohibición absoluta de 2035 probablemente se convertirá en algo más flexible, con excepciones para nichos específicos y quizá un plazo algo más amplio. Esto puede ser bueno para quienes no pueden o no quieren pasarse al eléctrico inmediatamente, pero no cambia la dirección general.
Para los que ya hemos apostado por la movilidad eléctrica, o estamos considerando hacerlo, esto no debería cambiar nuestros planes. Los beneficios económicos de cargar en casa, las ventajas fiscales, la posibilidad de cargar con energía solar y la experiencia de conducción siguen siendo argumentos poderosos a favor de la electrificación.
Lo que sí recomiendo es estar atentos a las decisiones de 2026, porque marcarán el marco regulatorio de la próxima década. Seguiré informando puntualmente de cada novedad en este apasionante debate.