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Qué pasará con las baterías de los coches eléctricos dentro de 15 años: reciclaje, segunda vida y valor residual

Es una de las preguntas que más me hacen los lectores: ¿qué ocurre con la batería de un coche eléctrico cuando deja de funcionar correctamente? ¿Acaba en un vertedero? ¿Se puede reciclar? ¿Vale algo? La respuesta es mucho más esperanzadora de lo que la mayoría imagina. En esta guía repaso, con datos verificados y fuentes científicas, lo que la industria, la ciencia y el mercado tienen preparado para las millones de baterías que llegarán al final de su primera vida en los próximos 15 años.

Batería de coche eléctrico con módulos de celdas de litio visibles durante proceso de mantenimiento y diagnóstico

Las baterías de los coches eléctricos tienen varias vidas útiles después de dejar de impulsar un vehículo

Voy a ser directo: la idea de que las baterías de los coches eléctricos son un problema medioambiental sin solución es, a estas alturas, un mito que no resiste el escrutinio de los datos. No digo que todo esté resuelto —quedan retos importantes—, pero la realidad es que existe una hoja de ruta clara para darles un destino útil y rentable. Y esa hoja de ruta pasa por tres etapas bien definidas: primera vida en el vehículo, segunda vida en almacenamiento energético y reciclaje final de materiales.

Vamos a verlas una por una, con cifras concretas y fuentes verificables.

¿Cuánto dura realmente una batería de coche eléctrico?

La vida útil de una batería de litio-ión en un vehículo eléctrico se sitúa típicamente entre 10 y 15 años, dependiendo de factores como el clima, los patrones de uso y la tecnología específica de las celdas. Así lo documenta CNBC en su reportaje sobre segunda vida de baterías. Para entender mejor los diferentes tipos de baterías y su durabilidad, hemos analizado las diferencias entre baterías LFP y NCM.

Ahora bien, «final de vida» en un coche no significa que la batería esté muerta. Cuando pierde más del 20% de su capacidad original, se considera que ya no cumple las exigencias de autonomía y rendimiento para la conducción diaria. Pero según un estudio publicado en Environmental Science & Technology (ACS Publications), esas baterías todavía conservan entre un 60% y un 70% de su capacidad. Es decir, siguen almacenando una cantidad considerable de energía.

🔋 ¿Qué significa esto en la práctica?

Un coche eléctrico vendido en 2025 con una batería de 60 kWh podría llegar a 2038-2040 con una capacidad de unos 42-48 kWh. Insuficiente quizás para quien necesita 400 km de autonomía diaria, pero más que suficiente para almacenar energía solar o servir de respaldo en una red eléctrica.

Y aquí es donde la historia se pone interesante, porque en torno a 2040 vamos a tener una oleada masiva de baterías procedentes de los millones de vehículos eléctricos vendidos a principios de esta década. Según la Agencia Internacional de Energía (IEA), las ventas globales de coches eléctricos superaron los 14 millones de unidades en 2023, y siguen creciendo cada año. Todas esas baterías necesitarán un destino.

Segunda vida: la batería después del coche

La segunda vida de una batería EV consiste en su reutilización en aplicaciones que demandan menos potencia y menos ciclos de carga/descarga que la tracción de un vehículo. Es, sencillamente, darle otro trabajo menos exigente a una batería que todavía funciona.

Aplicaciones principales

Las aplicaciones más habituales y con mayor proyección son:

  • Almacenamiento estacionario de energía en hogares o redes eléctricas: un estudio publicado en el Journal of Cleaner Production (ScienceDirect) documenta cómo las baterías EV retiradas pueden integrarse en sistemas residenciales para almacenar energía solar y reducir la dependencia de la red.
  • Microredes y respaldo energético: Redwood Materials, la empresa fundada por el ex-CTO de Tesla, ya está desplegando microredes con baterías retiradas para centros de datos e instalaciones industriales, según reporta The Verge.
  • Sistemas domésticos combinados con renovables: como detalla ABC, baterías que antes movían coches ahora alimentan viviendas desde el tejado, integradas con paneles fotovoltaicos.

Un mercado en plena expansión

📈 Proyección de mercado de baterías de segunda vida:

Según IDTechEx (Electric Vehicles Research), el mercado global de baterías de segunda vida podría alcanzar más de 4.200 millones de dólares para 2035.

Además, según McKinsey, una batería de segunda vida puede costar entre un 30% y un 70% menos que una nueva en aplicaciones estacionarias, lo que la convierte en una opción económicamente muy atractiva para el almacenamiento energético. Además, las baterías de estado sólido prometen revolucionar este mercado en los próximos años.

Lo que me parece más relevante de todo esto es que la segunda vida no es una idea teórica: ya está ocurriendo. Hay proyectos operativos en Europa, Estados Unidos y Asia que demuestran su viabilidad. El reto ahora es escalar estas soluciones para absorber el volumen de baterías que empezará a llegar masivamente en la próxima década.

Reciclaje: recuperar materiales críticos

Cuando una batería ya no sirve ni para conducir ni para almacenar energía de forma estacionaria, llega la tercera etapa: el reciclaje. Y aquí es donde se cierra el círculo.

¿Qué se recupera?

El reciclaje de baterías de litio-ión permite extraer litio, níquel, cobalto, manganeso, cobre y aluminio, materiales que pueden volver directamente a la cadena de fabricación de nuevas baterías. Según CHILEV, estos materiales críticos son cada vez más valiosos a medida que crece la demanda global de baterías. En Europa, la normativa es clara: se exige reciclar o reutilizar el 95% de un vehículo al final de su vida útil, incluyendo la batería. El Reglamento Europeo de Baterías (2023/1542) establece además objetivos específicos de recuperación de materiales: un 50% de litio y un 90% de cobalto, níquel y cobre para 2027, aumentando progresivamente. Para entender mejor el impacto de los precios en este mercado, consulta nuestro análisis sobre la bajada de precios de las baterías.

Innovación en tecnología de reciclaje

La tecnología de reciclaje está avanzando a un ritmo notable:

  • Proyecto CircuBAT (Suiza): como reporta Infobae, están desarrollando sistemas de desmontaje robótico y clasificación automatizada de baterías, mejorando enormemente la eficiencia y la calidad de los materiales recuperados.
  • Diagnóstico avanzado de celdas: investigadores están desarrollando métodos para diagnosticar con precisión la salud de cada celda individual (estudio PulseBat publicado en arXiv), lo que permite decidir con seguridad si una celda se reutiliza o se recicla.
  • Control de procesos con inteligencia artificial: otro estudio reciente en arXiv propone el uso de control predictivo robusto para el pretratamiento rápido de baterías de litio, acelerando el proceso de reciclaje seguro.
  • Duración real de las baterías: si quieres conocer cuánto duran realmente las baterías de los coches eléctricos, hemos preparado una guía completa con datos de degradación y factores que influyen en su vida útil.

⚠️ El reto pendiente: la rentabilidad

No todo es perfecto. Como señala un análisis reciente compartido en Reddit basado en estudios europeos, el reciclaje de baterías en Europa todavía no es plenamente rentable en todos los casos. Los costes de desmontaje, logística y procesamiento químico siguen siendo elevados. Sin embargo, a medida que aumente el volumen de baterías disponibles y la tecnología de reciclaje madure, se espera que esta ecuación cambie significativamente en los próximos años.

Valor residual: cómo la batería determina el precio de reventa

Hay algo que no siempre se menciona cuando se habla de coches eléctricos de segunda mano: el valor residual del vehículo depende en gran medida del estado de su batería. Una batería puede representar entre un 30% y un 40% del coste total del coche nuevo, así que su degradación afecta directamente al precio de reventa. Hemos analizado en profundidad cómo se degradan las baterías de los coches eléctricos en nuestro estudio reciente.

La situación actual

Hoy, el mercado de segunda mano de coches eléctricos está todavía madurando. La incertidumbre sobre la durabilidad de las baterías hace que muchos compradores potenciales sean cautelosos, lo que presiona los precios a la baja. Pero como apunta Transport + Energy, la segunda vida de las baterías podría ser la pieza que falta en el rompecabezas del valor residual. Además, el estudio sueco sobre baterías de coches eléctricos usados proporciona datos valiosos sobre la degradación real.

Modelos de negocio que están cambiando las reglas

💶 El valor oculto de una batería retirada:

  • Si una batería retirada del coche puede venderse para almacenamiento estacionario, eso genera un ingreso que mejora el valor residual del vehículo.
  • Algunos fabricantes ya están explorando modelos de leasing de baterías, donde el propietario no compra la batería sino que la alquila. Al final de la vida del coche, la batería vuelve al fabricante para segunda vida o reciclaje.
  • Según McKinsey, la combinación de segunda vida y reciclaje puede convertir la batería en un activo con valor en cada etapa de su ciclo, no solo un coste depreciable.

Esto cambia radicalmente la ecuación económica del coche eléctrico. Si tu batería tiene valor incluso después de dejar de servir en el coche, el coste total de propiedad se reduce todavía más respecto a un vehículo de combustión.

Qué dice la industria

Los grandes actores del sector ya están posicionándose para lo que viene:

  • Redwood Materials: fundada por JB Straubel, ex-CTO de Tesla, esta empresa está construyendo toda una infraestructura para gestionar baterías desde la reutilización hasta el reciclaje completo, produciendo materiales que vuelven directamente a la fabricación de celdas nuevas.
  • Volkswagen: su planta piloto de reciclaje en Salzgitter (Alemania) busca recuperar más del 90% de los materiales críticos de las baterías de sus vehículos eléctricos.
  • Renault: a través de su iniciativa «Renault Re-Factory» en Flins (Francia), convierte baterías retiradas de modelos como el Zoe y el Kangoo en sistemas de almacenamiento estacionario.

McKinsey señala que el reciclaje y la segunda vida pueden ser rentables según el tipo de batería y la geografía, aunque la falta de estandarización entre fabricantes sigue siendo un obstáculo importante que la industria necesita resolver en los próximos años.

Qué dice la ciencia

La investigación académica respalda el optimismo, pero con matices que conviene tener en cuenta:

  • El estudio publicado en el Journal of Cleaner Production demuestra que muchas baterías retiradas de vehículos todavía tienen uso útil significativo y, si se integran correctamente en sistemas estacionarios, pueden contribuir de forma tangible a la economía circular.
  • Publicaciones en arXiv (estudio PulseBat) están desarrollando protocolos de diagnóstico rápido que permiten evaluar el estado de salud de las celdas con precisión, una pieza clave para escalar la reutilización con seguridad.
  • Otros investigadores trabajan en control predictivo robusto para optimizar los procesos de pretratamiento de baterías antes del reciclaje, haciéndolos más rápidos y seguros a escala industrial.

La conclusión que extraigo de revisar estos estudios es que la base científica existe. Lo que se necesita ahora es inversión industrial para llevar estos avances del laboratorio a la escala necesaria para absorber los millones de baterías que llegarán en la próxima década.

El panorama en 2040: millones de baterías buscando destino

Proyectemos hacia adelante. Con las cifras de ventas actuales que documenta la IEA en su Global EV Outlook, entre 2038 y 2042 llegarán al final de su primera vida las baterías de los más de 40 millones de coches eléctricos vendidos entre 2022 y 2027. Es un volumen sin precedentes.

Si la industria y la legislación avanzan como se espera, estas baterías pasarán por un ciclo de tres etapas claramente definidas:

🔄 El ciclo completo de una batería EV:

  • 1ª vida (años 1-15): propulsión del vehículo eléctrico. Funciona hasta perder aproximadamente un 20% de su capacidad original.
  • 2ª vida (años 15-25): almacenamiento estacionario de energía en hogares, edificios o redes eléctricas. Funciona hasta que la degradación haga inviable su uso estacionario.
  • Reciclaje (año 25+): extracción de litio, níquel, cobalto y otros materiales para fabricar nuevas baterías. Cierre del ciclo.

En total, una batería fabricada en 2025 podría tener una vida útil combinada de más de 25 años antes de ser reciclada por completo.

Este modelo de economía circular no es solo una aspiración medioambiental: es una necesidad estratégica. Europa y otras regiones dependen de la importación de materiales críticos como el litio y el cobalto. Recuperar estos materiales a escala reduce esa dependencia y estabiliza los costes de fabricación de baterías a largo plazo.

Preguntas frecuentes sobre el futuro de las baterías de coches eléctricos

FAQ – Baterías de coches eléctricos

🔹 ¿Cuánto dura la batería de un coche eléctrico antes de necesitar reciclaje?

La vida útil de una batería de litio-ión en un vehículo eléctrico se sitúa típicamente entre 10 y 15 años, dependiendo del clima, uso y tecnología. Cuando la batería pierde más del 20% de su capacidad original, se considera que ha finalizado su primera vida en el coche, aunque todavía conserva un 60-70% de capacidad residual aprovechable para aplicaciones de segunda vida como almacenamiento estacionario de energía. Solo cuando la degradación avanza hasta hacer inviable cualquier uso estacionario se procede al reciclaje completo, lo que puede ocurrir 20-25 años después de su fabricación.

🔹 ¿Qué es la segunda vida de una batería de coche eléctrico?

La segunda vida de una batería EV es su reutilización en aplicaciones que requieren menos potencia que la tracción de un vehículo. Las aplicaciones más comunes incluyen almacenamiento estacionario de energía en hogares o redes eléctricas, microredes de respaldo energético para centros de datos o instalaciones industriales, y sistemas domésticos combinados con energías renovables como paneles solares. El mercado de baterías de segunda vida podría alcanzar más de 4.200 millones de dólares para 2035, según IDTechEx, y una batería de segunda vida puede costar entre un 30% y un 70% menos que una nueva en estas aplicaciones.

🔹 ¿Qué materiales se recuperan al reciclar una batería de coche eléctrico?

El reciclaje de baterías de coches eléctricos permite extraer materiales críticos como litio, níquel, cobalto, manganeso, cobre y aluminio para reutilizarlos en la fabricación de nuevas baterías. En Europa, la normativa exige reciclar o reutilizar el 95% de un vehículo al final de su vida útil, incluyendo la batería. El nuevo Reglamento Europeo de Baterías establece objetivos específicos: un 50% de recuperación de litio y un 90% de cobalto, níquel y cobre para 2027, aumentando progresivamente. Proyectos como CircuBAT en Suiza están automatizando el desmontaje robótico para mejorar la eficiencia y calidad de los materiales recuperados.

🔹 ¿Cómo afecta la batería al valor residual de un coche eléctrico?

La batería es el componente que más influye en el valor residual de un coche eléctrico, ya que puede representar entre un 30% y un 40% del precio original del vehículo. Actualmente, la incertidumbre sobre la durabilidad de las baterías presiona los precios de reventa a la baja. Sin embargo, si las baterías retiradas pueden reutilizarse exitosamente en sistemas de almacenamiento energético, esto genera un ingreso adicional que puede mejorar significativamente el valor de reventa del coche. Nuevos modelos de negocio, como el leasing de baterías, están emergiendo para convertir la batería en un activo con valor en cada etapa de su ciclo de vida, no solo un coste depreciable.

Conclusión: un problema que se está convirtiendo en oportunidad

Después de revisar los datos, los estudios y las iniciativas en marcha, mi conclusión es clara: las baterías de los coches eléctricos no van a terminar en vertederos. No porque seamos optimistas, sino porque hay demasiado valor —económico y material— como para permitírselo.

Las baterías que hoy impulsan nuestros coches mañana almacenarán energía solar en nuestras casas, estabilizarán redes eléctricas y, finalmente, devolverán sus materiales para fabricar la siguiente generación de celdas. Es un ciclo que tiene sentido económico, medioambiental y estratégico.

Lo que queda por hacer es importante: estandarizar diseños para facilitar el desmontaje, mejorar la rentabilidad del reciclaje en Europa, desarrollar diagnósticos más rápidos y precisos para las celdas, e invertir en infraestructura industrial a la escala necesaria. Pero la dirección es inequívoca.

Si estás pensando en comprar un coche eléctrico y te preocupa qué pasará con la batería dentro de 15 años, la respuesta es que probablemente seguirá siendo útil. Y cuando finalmente deje de serlo, sus materiales volverán a la cadena de producción. Eso sí, elige un fabricante que ofrezca garantías sólidas —la mayoría ofrece 8 años o 160.000 km— y aplica buenas prácticas de carga para maximizar la vida útil de tu batería. También es importante conocer cómo mantener tu coche eléctrico para prolongar su durabilidad.

El futuro de las baterías no es un vertedero. Es una segunda vida, un reciclaje eficiente y, con el impulso adecuado, un modelo de economía circular que otras industrias querrán imitar.

Sobre el autor

Apasionado de la movilidad eléctrica con más de 15.000 km de experiencia en viajes por carretera. Comparto lo aprendido para que tu transición a la electrificación sea más sencilla y disfrutes cada kilómetro, sin sorpresas.