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Este coche eléctrico funcionó donde ningún motor de gasolina sobreviviría

Antes de que los Tesla circularan por nuestras ciudades, antes de que existieran los cargadores rápidos o las baterías de litio, ya había un vehículo 100% eléctrico recorriendo kilómetros en el entorno más hostil imaginable. Un lugar sin oxígeno, con temperaturas que oscilan entre -173°C y +127°C, y donde ningún motor de combustión podría funcionar ni un solo segundo. Esta es la historia del primer vehículo eléctrico extremo de la historia.

Vista de la superficie lunar iluminada donde circuló el Lunar Roving Vehicle, el primer coche eléctrico espacial

La superficie lunar: el escenario donde la movilidad eléctrica demostró su potencial décadas antes que en la Tierra

Cuando hablamos de la historia de los coches eléctricos, solemos pensar en el Tesla Roadster de 2008, o quizás en algunos prototipos del siglo XIX. Pero hay un capítulo fascinante que casi nadie menciona: el primer vehículo eléctrico verdaderamente revolucionario no circuló por ninguna carretera terrestre. Circuló por la Luna.

El Lunar Roving Vehicle (LRV), desarrollado por la NASA y Boeing en los años 70, fue un prodigio de la ingeniería que demostró que la tecnología eléctrica podía funcionar en las condiciones más extremas imaginables. Sorprendentemente, este hito se logró décadas antes de que los coches eléctricos se popularizaran en nuestras calles, como detallamos en nuestro artículo sobre la evolución de la duración de las baterías de coches eléctricos.

Esta es una historia que conecta la exploración espacial con la revolución de la movilidad que estamos viviendo hoy. Porque si un vehículo eléctrico pudo funcionar en la Luna, ¿cómo no va a poder hacerlo en la Tierra?

El contexto histórico: el programa Apolo y la necesidad de movilidad lunar

Para entender por qué la NASA necesitaba un vehículo lunar, hay que situarse en el contexto de las primeras misiones Apolo. En el Apolo 11 (1969), Neil Armstrong y Buzz Aldrin caminaron por la Luna, pero su capacidad de exploración fue muy limitada. Solo pudieron alejarse unos cientos de metros del módulo lunar.

Las siguientes misiones (Apolo 12 y 14) ampliaron ligeramente ese radio, pero seguía habiendo un problema fundamental: los astronautas estaban limitados a lo que podían recorrer a pie, cargando equipos pesados y con un suministro limitado de oxígeno en sus trajes.

La solución era obvia: necesitaban un vehículo. Pero no cualquier vehículo. Necesitaban algo que:

  • Funcionara en el vacío absoluto (sin atmósfera)
  • Soportara temperaturas extremas (-173°C a +127°C)
  • Operara en gravedad reducida (1/6 de la terrestre)
  • Fuera extremadamente ligero y compacto para transportarlo
  • No requiriera combustible convencional
  • Ofreciera control preciso en terreno irregular

La respuesta fue el Lunar Roving Vehicle, un coche 100% eléctrico que se utilizó en las misiones Apolo 15, 16 y 17 entre 1971 y 1972.

🌙 Dato extraordinario:

El LRV permitió a los astronautas alejarse hasta 7,6 kilómetros del módulo lunar. Sin este vehículo, esa exploración habría sido absolutamente imposible.

Fuente: NASA - Apollo Lunar Roving Vehicle

Tecnología pionera: un coche eléctrico para otro mundo

El desarrollo del LRV fue uno de los proyectos de ingeniería más ambiciosos de su época. Boeing fue el contratista principal, con un presupuesto de aproximadamente 38 millones de dólares (equivalente a unos 280 millones actuales) y un plazo de desarrollo de solo 17 meses.

Lo que lograron fue extraordinario: un vehículo que pesaba solo 210 kg en la Tierra (aproximadamente 35 kg en la Luna por la menor gravedad), capaz de transportar a dos astronautas con todo su equipo, herramientas científicas y muestras de roca lunar.

Y todo funcionaba con electricidad. No había otra opción posible.

Sistema eléctrico y baterías

El LRV utilizaba tecnología de baterías avanzada para su época, con dos baterías de plata-zinc de 36 voltios y 121 amperios-hora cada una. Estas baterías, aunque diferentes a las actuales de iones de litio, demostraron ser increíblemente fiables en condiciones extremas.

El corazón del LRV era su sistema de baterías, radicalmente diferente a las que usamos hoy en los coches eléctricos modernos:

🔋 Especificaciones del sistema de baterías del LRV:

  • Tipo: Baterías de plata-zinc (AgZn)
  • Voltaje: 36 voltios
  • Cantidad: 2 baterías independientes (redundancia)
  • Capacidad combinada: ~242 Ah
  • Autonomía total: Aproximadamente 92 km por misión
  • Recargables: No (un solo uso)

Fuente: NASA Technical Report - LRV Design

¿Por qué baterías de plata-zinc en lugar de litio? Sencillamente, las baterías de litio como las conocemos hoy no existían en 1971. Las de plata-zinc eran la mejor opción disponible por su alta densidad energética para la época y su capacidad de funcionar en temperaturas extremas.

Un detalle importante: las baterías no eran recargables. No existía forma viable de recargarlas en la Luna con la tecnología de la época. Cada misión tenía un "presupuesto" de energía fijo, y los astronautas debían gestionarlo cuidadosamente.

Esto añadía un elemento de tensión a cada misión: si se alejaban demasiado del módulo lunar y agotaban las baterías, tendrían que volver caminando. Por eso existía una regla estricta: nunca alejarse más de lo que pudieran recorrer a pie con el oxígeno restante en sus trajes.

Cuatro motores eléctricos: tracción total real

Aquí es donde el LRV se adelantó décadas a su tiempo. Mientras que la mayoría de los coches eléctricos actuales tienen uno o dos motores, el rover lunar tenía cuatro motores eléctricos independientes: uno en cada rueda.

⚡ Sistema de propulsión del LRV:

  • Configuración: 4 motores DC (corriente continua), uno por rueda
  • Potencia por motor: 0,25 HP (aproximadamente 190W)
  • Potencia total: 1 HP (746W)
  • Tipo de tracción: 4x4 real e independiente
  • Cada motor incluía: Su propio reductor y sistema de control

Esta configuración era perfecta para el terreno lunar por varias razones:

  • Par motor inmediato: Los motores eléctricos entregan el 100% del par desde cero RPM, ideal para arrancar en terreno suelto
  • Control preciso: Cada rueda podía controlarse de forma independiente
  • Redundancia: Si un motor fallaba, los otros tres podían seguir funcionando
  • Sin transmisión compleja: No había necesidad de cambio de marchas ni diferencial

¿Te suena familiar? Este concepto de "motor por rueda" es exactamente lo que están implementando hoy fabricantes como Rivian o algunos prototipos de Mercedes y BMW. La NASA lo hizo hace más de 50 años.

Según los informes técnicos de la NASA sobre el rendimiento del LRV, el sistema de tracción funcionó perfectamente en las tres misiones, sin ningún fallo significativo de los motores.

Diseño único: ligero, plegable y extremadamente robusto

Uno de los mayores desafíos del LRV era cómo transportarlo a la Luna. El espacio en el módulo lunar era extremadamente limitado, así que los ingenieros diseñaron un vehículo completamente plegable.

Estructura y materiales

  • Chasis: Aluminio de grado aeroespacial (aleación 2219-T87)
  • Asientos: Tela tensada sobre marco de aluminio (para ahorrar peso)
  • Ruedas: Malla de alambre de zinc con bandas de titanio (sin neumáticos de goma)
  • Peso total: 210 kg en la Tierra / ~35 kg en la Luna
  • Dimensiones desplegado: 3,1 m de largo × 1,8 m de ancho

Sistema de plegado

El rover viajaba plegado en un compartimento del módulo lunar llamado "Quad 1". Cuando los astronautas llegaban a la superficie, podían desplegarlo manualmente en aproximadamente 15-20 minutos.

El diseño era tan ingenioso que el despliegue funcionaba casi automáticamente mediante un sistema de muelles y cables. Los astronautas básicamente tiraban de unas cuerdas y el rover "se abría" solo, adoptando su forma de conducción.

📦 El reto del transporte espacial:

Cada kilogramo enviado a la Luna costaba aproximadamente 50.000 dólares (en dinero de 1970). Por eso cada gramo del LRV fue optimizado al máximo. Los ingenieros llegaron a taladrar agujeros en componentes estructurales para eliminar material innecesario.

Capacidades de conducción lunar

El LRV no era solo un medio de transporte básico. Era un vehículo sorprendentemente capaz para su época y su entorno:

🚗 Prestaciones del Lunar Roving Vehicle:

  • Velocidad máxima: 13 km/h (récord lunar establecido por el Apolo 17)
  • Pendiente máxima superable: 25°
  • Capacidad de carga: 490 kg (incluyendo dos astronautas)
  • Radio de giro: 3 metros
  • Dirección: En ambos ejes (delantero y trasero)
  • Distancia máxima recorrida en una misión: 35,9 km (Apolo 17)

El sistema de dirección en ambos ejes era particularmente innovador. Permitía al rover girar prácticamente sobre sí mismo, algo muy útil para maniobrar entre rocas y cráteres. Era como tener un modo "cangrejo" que algunos coches eléctricos modernos (como el Hummer EV) presumen ahora como novedad.

Conducir en la Luna: una experiencia única

Los astronautas describieron la experiencia de conducir el LRV como "montarse en una montaña rusa muy lenta". La baja gravedad hacía que el vehículo "flotara" sobre el terreno, con las ruedas perdiendo contacto frecuentemente al pasar sobre obstáculos.

Eugene Cernan, comandante del Apolo 17, estableció el récord de velocidad lunar alcanzando los 13 km/h. Puede parecer poco, pero en un vehículo de 210 kg, sin amortiguadores convencionales y en gravedad reducida, era una velocidad considerable.

🛸 Curiosidad fascinante:

El último Lunar Roving Vehicle, utilizado en la misión Apolo 17, sigue aparcado en la Luna. Lleva ahí desde diciembre de 1972 y probablemente permanecerá durante millones de años, como un monumento silencioso a la ingeniería humana.

¿Por qué eléctrico y no de combustión?

Esta es quizás la pregunta más importante del artículo, porque la respuesta ilustra perfectamente por qué la movilidad eléctrica es, en muchas situaciones, la única opción viable.

Un motor de combustión interna habría sido físicamente imposible en la Luna. No es una cuestión de preferencia o de ecología. Es pura física:

1. No hay oxígeno

Los motores de combustión necesitan oxígeno para quemar combustible. La Luna no tiene atmósfera. Fin de la discusión. Incluso si llevaras oxígeno almacenado, el peso adicional habría sido prohibitivo.

2. Temperaturas extremas

La superficie lunar oscila entre -173°C en sombra y +127°C al sol. Los sistemas de refrigeración de un motor de combustión no habrían funcionado correctamente. Los motores eléctricos, mucho más simples y con menos piezas móviles, toleran mejor estos extremos.

3. Control preciso del par

En un terreno tan irregular y con gravedad reducida, necesitas control instantáneo y preciso del par motor. Los motores eléctricos responden en milisegundos, una ventaja que sigue siendo relevante hoy en día, como explicamos en nuestro análisis sobre las tecnologías de baterías modernas. Los motores de combustión, por el contrario, tienen inercia y retardo significativos.

4. Fiabilidad extrema

Un motor eléctrico tiene muy pocas piezas móviles comparado con uno de combustión. Menos piezas = menos probabilidad de fallo. A 384.000 km de cualquier taller mecánico, esto era crucial.

5. Cero emisiones internas

Los astronautas operaban en trajes presurizados. Cualquier emisión de gases calientes o partículas habría sido problemática para el equipamiento y los instrumentos científicos.

💡 La lección clave:

La movilidad eléctrica en la Luna no fue una elección ecológica o política. Fue la única solución técnicamente viable. Los ingenieros de la NASA eligieron electricidad porque era superior en todos los aspectos que importaban para la misión.

El legado del Rover Lunar y su conexión con la movilidad actual

El LRV no fue solo un hito para la exploración espacial. Fue una demostración práctica de que los vehículos eléctricos podían funcionar en condiciones extremas, algo que tuvo repercusiones duraderas.

Influencia en los rovers marcianos

La experiencia del LRV sentó las bases para los rovers que hoy exploran Marte:

  • Sojourner (1997): Primer rover en Marte, 100% eléctrico con paneles solares
  • Spirit y Opportunity (2004): Eléctricos con paneles solares, Opportunity funcionó 15 años
  • Curiosity (2012): Eléctrico con generador de radioisótopos
  • Perseverance (2021): El rover más avanzado, completamente eléctrico

Según la NASA, todos los rovers marcianos utilizan tecnología eléctrica directamente derivada de las lecciones aprendidas con el LRV lunar.

Conexión con los coches eléctricos actuales

Hay paralelismos sorprendentes entre el LRV de 1971 y los coches eléctricos más avanzados de hoy:

  • Motor por rueda: El Rivian R1T tiene un motor en cada rueda, igual que el LRV
  • Gestión térmica de baterías: Crucial en la Luna, crucial hoy para autonomía y durabilidad
  • Par instantáneo: La ventaja que tenía el LRV en terreno lunar es la misma que hace a los Tesla tan rápidos en arrancada
  • Recuperación de energía: El LRV no tenía frenado regenerativo, pero el concepto de eficiencia energética era central
  • Diseño orientado al peso: Los ingenieros del LRV optimizaron cada gramo; los de coches eléctricos hacen lo mismo con las baterías

Un mensaje para los escépticos

Cuando alguien dice que "la tecnología eléctrica no está preparada" o que "los coches eléctricos son una moda", recuérdale esto: la NASA confió su misión más importante, y las vidas de sus astronautas, a un vehículo 100% eléctrico hace más de 50 años.

Si la movilidad eléctrica funcionó en la Luna, en el vacío, con temperaturas extremas y sin posibilidad de asistencia, puede funcionar perfectamente en nuestras carreteras.

Conclusión: la movilidad eléctrica nació mirando a las estrellas

La historia del Lunar Roving Vehicle es un recordatorio poderoso de que la electrificación del transporte no es una tendencia reciente ni una moda pasajera. Es una tecnología probada durante décadas en las condiciones más exigentes imaginables.

Antes de que hubiera un solo punto de carga público, antes de que existieran los Superchargers, antes de que Tesla vendiera su primer coche, ya había un vehículo eléctrico recorriendo otro mundo.

El próximo vez que dudes de la fiabilidad o el futuro de los coches eléctricos, mira hacia arriba en una noche clara. Esa Luna que ves fue el primer "circuito de pruebas" de la movilidad eléctrica. Y el examen se aprobó con nota hace más de medio siglo.

El futuro de la movilidad no empezó en Silicon Valley. Empezó a 384.000 kilómetros de la Tierra, con cuatro motores eléctricos, baterías de plata-zinc y la audacia de soñar en grande. Esta herencia tecnológica continúa hoy con los avances en baterías de estado sólido que prometen revolucionar nuevamente la movilidad eléctrica.

La historia del Lunar Roving Vehicle demuestra que la movilidad eléctrica no es una moda, sino tecnología probada durante más de 50 años en las condiciones más extremas. Como hemos visto en nuestro análisis sobre la bajada de precios de las baterías, esta tecnología ha evolucionado hasta convertirse en la opción más viable para el futuro de la movilidad. El futuro de la movilidad empezó mirando a las estrellas, y hoy ese futuro está más cerca que nunca.

Sobre el autor

Apasionado de la movilidad eléctrica con más de 50.000 km de experiencia en viajes por carretera. Comparto lo aprendido para que tu transición a la electrificación sea más sencilla y disfrutes cada kilómetro, sin sorpresas.